
Más allá del famoso deseo de místers y misses de la paz mundial, sin duda si se pregunta a cualquier persona si es partidaria de la guerra, dirá que no, porque solamente un enfermo mental podría reconocer así, abiertamente, que le gustan las guerras, su hambre, su muerte, su dolor y sus miserias. Pero lo curioso viene luego, cuando hurgando un poco, se va viendo que la gente las normaliza, las justifica y ve como naturales aquellas cosas que están necesariamente vinculadas a la guerra.















¿El "desastre de Chernóbyl" pudo haber sido provocado por un ataque del enemigo americano?