
Ante la alarma que esta situación supone, es positivo que se plantee una alternativa en forma de moción de censura, tal y como está promoviendo el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos. No obstante, esta valoración está vinculada a que la moción de censura suponga un primer paso en el auténtico planteamiento de regeneración que necesita España y su ciudadanía: El cambio de régimen y la proclamación de la III República.
Limitarse a utilizar la moción de censura como fórmula de proyección mediática o como instrumento para presionar a otras fuerzas políticas en su alineamientos con el Partido Popular no va a servir de nada y desde luego, no contará con el apoyo de los republicanos.
Cambiar el gobierno sin ir a la raíz de los causas que han permitido llegar a esta ciénaga de escándalos es absolutamente insuficiente. No olvidemos que una de las principales víctimas de la corrupción ha sido nuestro insuficiente y escuálido estado de bienestar, y cuando hablamos de esto hablamos del sufrimiento de millones de personas expoliadas de sus derechos.
Por ello, moción de censura sí, pero sólo como palanca para regenerar la vida política, económica y social del país, y esa regeneración sólo puede llegar de la mano de la República.
Los valores de la ética cívica republicana deben prevalecer. Es el único camino que lleva a un futuro digno para los españoles y españolas.
ALTERNATIVA REPUBLICANA
La pregunta es: ¿quién daría esa orden? ¿Un general o coronel en la reserva? Evidentemente, no.